El maíz de septiembre cerró más barato que el de julio.
Cierre del viernes 24/07. Es la primera vez en la serie de este boletín que el mercado paga menos por el maíz de dentro de dos meses que por el de hoy: guardar hasta diciembre quedó rindiendo 5,3% anual en dólares, contra 14,8% a fines de mayo, y un silobolsa de 200 toneladas paga USD 840 por esa espera, contra 1.580 hace apenas dos semanas. Del otro lado del mostrador, el Brent cerró un jueves arriba de los 100 dólares y la urea se despertó de golpe.
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Cierre semana — viernes 24/07/2026 — fuente: IAMC · MATBA-Rofex · BCRA · CBOT · CAC Rosario · BCR
Cuánto rinde quedarse en pesos en vez de cubrirse en dólar, semana a semana. La brecha se abrió porque la letra pagó más, no porque el seguro contra el dólar se abaratara: las implícitas quedaron donde estaban mientras el contado marcaba máximo nominal.
El forward de diciembre sobre el contrato cercano, anualizado en dólares. A fines de mayo la espera pagaba casi 15 puntos; hoy paga 5, y el tramo más corto —de julio a septiembre— pasó directamente a terreno negativo. Está medido en bruto: descontar plástico, embolsado y merma achica todavía más el número.
La curva del día y las tablas VerCerrar
La ventaja del peso volvió a ensancharse a 5 puntos, pero por el lado que menos entusiasma: subió la letra, no bajó la cobertura. Toda la curva en pesos se corrió hacia arriba —la de un año pasó de 25,2% a 26,5%— mientras las implícitas del dólar quedaban casi donde estaban. Es la semana próxima la que obliga a mudarse: el contrato de agosto queda a 31 días y el tenor de esta cuenta pasa a septiembre.
01 — El mercado dejó de pagar la espera
Durante toda la campaña el maíz de más adelante valió más que el de hoy, y esa diferencia era lo que justificaba el silobolsa. Esta semana la señal se invirtió en su tramo más corto: el maíz con entrega en julio cerró en USD 191,8 y el de septiembre en 190,0. Por primera vez en la serie de este boletín, guardar dos meses resta en lugar de sumar.
La cuenta completa, de julio a diciembre, quedó en 5,3% anual en dólares; a fines de mayo pagaba 14,8%. En medida de campo: un silobolsa de 200 toneladas paga hoy unos USD 840 por esperar cinco meses, contra 1.580 el 8 de julio, y eso antes de plástico, embolsado, merma y comercialización. La contracara honesta es que diciembre no bajó —subió de 192,9 a 196,0—: lo que pasó es que el cercano subió más rápido, empujado por exportadores que al 16 de julio llevaban compradas 29,1 millones de toneladas y necesitan mercadería embarcable.
Afuera el liderazgo rotó. El trigo tocó en Chicago su máximo en dos años el miércoles 22 —con un ataque ruso a los puertos de Odesa de fondo— y el viernes lo devolvió con una fuerte toma de ganancias. El recorte importa: el que aflojó fue el trigo blando de Chicago, mientras el duro de Kansas y el de primavera terminaron la semana arriba. El maíz y la soja tomaron la posta: +4,4% y +3,6%, con China sumando otro millón de toneladas de soja de cosecha nueva y el complejo energético empujando por detrás. Conviene el matiz: las condiciones de cultivo en Estados Unidos casi no se movieron —maíz 67% y soja 66% entre bueno y excelente—, así que lo que subió no fue un daño observado sino la prima que el mercado le pone al clima que viene.
En la pizarra de Rosario, el jueves 23 el trigo se pagó $316.700 la tonelada y la soja $514.500. Y la soja de cosecha nueva en MATBA cerró en USD 355, el máximo de esta serie: en dos ediciones sumó quince dólares por tonelada para un grano que todavía no se sembró.
02 — La urea se despertó, el gasoil todavía no
El jueves 23 el Brent cerró en USD 100,69, su primer cierre sobre los tres dígitos desde fines de mayo, y el viernes retrocedió a 96,78. En dos semanas el crudo subió 25%. No fue por escasez física: los inventarios de crudo de Estados Unidos venían de crecer dos millones de barriles en la semana al 17 de julio. Fue riesgo de ruta. Después del cierre de Ormuz de mediados de mes, los hutíes atacaron el miércoles 22 dos petroleros sauditas en el Mar Rojo —justo la vía alternativa para esquivar Ormuz— y el mercado se quedó sin plan B.
Eso llegó al mostrador del campo por el lado del nitrógeno. La urea, que venía entre 560 y 575 dólares la tonelada hasta el jueves, habría saltado arriba de 600 el mismo viernes —lo reporta un solo relevador, así que conviene tomarlo como indicio y no como precio de plaza—. Los técnicos de la zona núcleo lo contaron mejor que cualquier gráfico: se fueron a tomar un café y cuando volvieron la urea había pasado de 550 a 620. Es una cotización puntual, no un precio de mercado: en el mismo informe, en Cañada de Gómez la mayoría ya tenía el fertilizante asegurado a 575. Cerca del 30% de los fertilizantes que se comercian en el mundo —unos 16 millones de toneladas al año— navega por Ormuz, y encima el gas caro encarece producir nitrógeno.
Ahora, la contracara, que es la que decide: medida en grano, la urea sigue barata. Hoy hacen falta 3,2 toneladas de maíz para comprar una de urea, contra 4,8 hace apenas dos meses y 3,4 hace un año, todavía por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. El salto duele en el cheque, pero la relación con la que se decide cuánto nitrógeno lleva el lote está mejor que en mayo. Con el fósforo pasa lo contrario: el MAP quedó cerca de los mil dólares la tonelada y la demanda no lo convalida. La relación de precios juega a favor del nitrógeno y en contra del fosfatado.
El gasoil, por ahora, no acusó recibo: el esquema de amortiguación mantuvo el precio de referencia local casi quieto y las naftas arrastran un atraso de al menos 15% frente a la paridad de importación. El combustible está barato contra el mundo, y esa brecha es una cuenta pendiente, no un regalo: el 1 de agosto entra en vigencia el tramo de actualizaciones impositivas que venía diferido, con el Brent cerca de los 100. Quien esté armando el presupuesto de labores de la gruesa —y en la región núcleo la intención de siembra de maíz llega a 2,3 millones de hectáreas, apenas por encima del récord de la campaña pasada, con dos tercios de la semilla ya comprometida— tiene ahí una variable que todavía no está en las planillas.
03 — La mejora de nota duró un día
El martes 21 la Argentina recibió una suba de calificación de Moody’s, de Caa1 a B3 con perspectiva positiva: es la primera vez en más de una década que las tres grandes calificadoras coinciden en el rango B. El miércoles el mercado la festejó —el riesgo país bajó a 410 puntos, otra vez a la vista del piso de 402 que había tocado el 10 de julio, y los bancos subieron entre 4% y 5,6% en Nueva York—. El jueves, con el Brent arriba de 100 y el mercado global buscando refugio, se devolvió todo y más: el riesgo país saltó 27 unidades hasta 437, y esos mismos bancos cayeron entre 5% y 10%.
El dólar hizo su propio camino. El mayorista cerró en $1.494,37, máximo nominal de la serie, un 1% arriba en la semana, con toda la suba de miércoles a viernes: pesó una Fed que el mercado espera más dura, el crudo y el final del trimestre de mayor liquidación de la gruesa. La paradoja es que ese récord convivió con compras del BCRA por USD 345 millones el viernes, tres cuartas partes de lo operado en el contado; las reservas quedaron en USD 49.183 millones, máximo desde el 7 de julio.
En la pantalla financiera la cuenta de los pesos mejoró un poco: quedarse en pesos rinde ahora unos 5 puntos más que cubrirse en dólar a fin de agosto, contra 4,2 la semana pasada. Pero conviene mirar de dónde salió la mejora. No la trajo un seguro más barato —las implícitas quedaron donde estaban— sino una tasa más alta: toda la curva en pesos se corrió un escalón, y el tramo a un año pasó de 25,2% a 26,5% en siete días. En bolsillo son unos cuatro pesos por cada mil en un mes.
Julio se va con una novedad incómoda para el que guarda: el silobolsa, que durante toda la campaña fue la forma barata de esperar, esta semana empezó a tener precio.
Al Grano
Al Grano es un boletín de análisis económico-financiero con fines informativos y educativos. No constituye recomendación de inversión, asesoramiento financiero personalizado, ni oferta de compra o venta de instrumentos financieros. Las decisiones de inversión son responsabilidad exclusiva del lector, quien debe evaluar su perfil, horizonte y tolerancia al riesgo. Datos al cierre del 24/07/2026; precios sujetos a variación.
Seis días de transición y una descarga al final: el pronóstico pone unos 21 milímetros con tormenta para el viernes 31, más que todo lo que llovió en julio. Antes, apenas un chaparrón de 3 mm el martes. Sin heladas en el horizonte: las mínimas no bajan de 7°.
Lluvia del mes · 15,6 mm en julio (Henderson) · la lluvia del viernes 31, sola, superaría el mes entero
Zona núcleo (Pergamino): 9,7 mm el miércoles 29 y otros 12,4 el viernes 31.
El informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario puso número a lo que se venía viendo: en el oeste de la zona núcleo las reservas de agua pasaron a ser de escasas a regulares, y hacen falta entre 20 y 60 milímetros en los próximos quince días para volver a valores óptimos. El pronóstico del viernes 31 entra justo en el piso de ese rango. Es el primer informe de julio que pone el agua del oeste como número y no como impresión.
Glosario de esta ediciónVer términosCerrar· 8
- La cuenta del silobolsa (carry)
- La diferencia entre el precio del grano para entrega cercana y para entrega en diciembre, anualizada: lo que el mercado paga —en dólares— por guardar y entregar más adelante. Se puede fijar vendiendo el contrato de diciembre en MATBA. Es una cuenta bruta: no descuenta el costo del embolsado, la merma ni los gastos de comercialización, y supone que el grano conserva calidad.
- El "premio" del grano
- Cuánto paga la pizarra local por encima del FAS teórico —lo que la exportación puede pagar acá después de descontarle al valor FOB la retención, el flete y los gastos—. Cuando es positivo, el comprador de acá está pagando más que esa referencia — por demanda interna o por exportadores que necesitan originar. También se puede ensanchar por el tipo de cambio: esa es la versión más frágil, porque dura lo que dure el dólar, no lo que valga el grano.
- La cuenta peso − cobertura
- A un mismo vencimiento: la tasa de una letra en pesos (LECAP) menos la tasa implícita del dólar futuro (Rofex). Positiva, quedarse en pesos rinde más — si el dólar termina donde el futuro lo marca. Negativa, la cobertura paga más. No es una recomendación: es el precio relativo del seguro de tipo de cambio, semana a semana.
- Tasa implícita del futuro
- La tasa anual que surge de comparar el precio del dólar futuro con el dólar de hoy. Mide cuánta suba del dólar tiene ya puesta en precio el mercado hasta ese vencimiento: implícita alta, el mercado espera que el dólar corra; implícita baja, espera que se quede.
- Interés abierto
- La cantidad de contratos de futuro que siguen vigentes —sin cerrar— en una posición. Sube cuando entra plata nueva a esa apuesta. Sirve para leer la convicción detrás de un precio: un movimiento con interés abierto en alza tiene gente nueva atrás; sin eso, es solo unos pocos operando.
- Riesgo país (EMBI)
- El sobreprecio, en puntos básicos (pb), que la deuda argentina paga por encima de la de Estados Unidos —100 pb equivalen a un punto porcentual—. Baja cuando el mercado ve menos riesgo de que el país no pague; es un termómetro del crédito soberano, no del dólar.
- La banda cambiaria
- Desde enero de 2026 el dólar oficial flota entre un piso y un techo definidos por el Banco Central; adentro de ese corredor el precio lo pone el mercado, sin pauta oficial. Por eso las ediciones citan a qué distancia del techo viene operando el dólar: es la medida de cuánto aire le queda al movimiento.
- TNA / TEM
- Dos formas de decir la misma tasa. La TNA es la tasa nominal anual —el número grande, para comparar—; la TEM es la efectiva por mes, lo que rinde de verdad cada treinta días. Multiplicar la TEM por doce da la TNA. Cuando esta carta compara la letra en pesos contra el dólar futuro, las mide a las dos en la misma base para que la resta sea limpia.
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